Virus exponencial

A estas alturas, con un alto índice de contagios, todavía existe quien piensa que el virus no existe.

Se confunde el no existe con “no se ve, ni se siente” y tampoco observo muertos.

¿Era necesario saber de decesos? ¿Para creer que el virus es real?

Parece que sí.

Ahora si lo aceptamos. Alguien se ha enterado de un amigo del amigo cercano a la familia que murió a causa del virus. No se puede saber antes porque es muy difícil practicarse la prueba. Es muy cara y los laboratorios reconocidos son muy poquitos. La UAGro hace 15 días aproximadamente le reconocieron su profesionalismo.

Y ya no es solo uno, sino varios quienes mueren.

Por ejemplo, en la UAGro van 8 empleados.

Les escribo una anécdota.

Un amigo me platicó, recientemente, que su esposa embarazada estaba programada para el parto.

Más o menos 5 días antes del alumbramiento se hizo la prueba y salió positivo. ¿Cómo? se preguntaba. Si eran exagerados (toda la familia) en cubrirse (mascarilla, googles, cubre boca, gel y se levaban las manos regularmente), precisamente por la llegada del nuevo bebé.

El virus se introdujo. Ahora son portadores.

En esta condición pueden o van a contagiar a otras personas. Así se podría describir lo exponencial.

Otra manera de lo exponencial. Hoy se conoce un contagio, mañana tres, al tercer día nueve y al cuarto 81. Así de veloz el avance.

Desde el inicio de la pandemia -mediados de marzo-, por lo menos en la entidad, se ha reiterado la sana distancia, el cubre bocas y el uso de gel.

Pero, al parecer, la incredulidad superó a las recomendaciones.

Todavía es el momento de evitar salir a la calle, solo por salir evítelo. Y si no hay remedio usar cubre boca y medir la distancia, por lo menos.

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