Violación tras violación

El presidente, Andrés Manuel López, en las últimas semanas se ha dedicado a violar leyes.

Dos llaman la atención.

La veda electoral y ampliación del periodo del presidente de la Suprema Corte de la Justicia de la Nación.

El objetivo de evitar que el presidente con su poder inherente haga política, es para que no incida a favor de su partido o candidatos a cualquier espacio de toma de decisiones.

Este asunto no debería ser un tema álgido, pues en una democracia cualquier persona debería realizar campaña o propaganda hacia su preferencia o inclinación. En Estados Unidos, de acuerdo a sus leyes, se permite.

En México existe una razón política para cercar al presidente. Un excesivo presidencialismo. Leyes le otorgan un gran poder al ejecutivo federal, lo que se conoce como metaconstitucionales. Y, además, la cultura nacional le otorga otro poder, porque es como un Tlatoani. Es decir, Dios.

La disminución del presidencialismo en México ha sido paulatino. Hubo, evidentemente, excesos derivado de un periodo largo de partido único, representado por el PRI. Luego transitó a hegemónico para llegar a competitivo. Y finalmente a reconocer que pierde la presidencia.

Lo que habría que destacar en el priismo hecho poder, es que hacían de todo, pero nunca fuera de la ley. Es cierto, hubo impunidad y corrupción, temas que se fueron acotando lentamente.

El actual mandatario, al parecer, desea regresar a etapas ya vividas. Como el periodo de partido único. Y para ello ya dio muestras de esa intención. Lo sorprendente ahora son acciones que violan la Constitución o leyes electorales.

Y si realiza estas actividades, se volverá a mejores impunidades y otra enorme corrupción.

Actualmlente la ley electoral mexicana prohíbe realizar campaña y el presidente ha realizado propaganda desde las mañaneras. Bajo esa violación el consejero electoral Ciro Murayama envío al presidente una medida cautelar, es decir una advertencia, porque está cometiendo un delito.

En el caso de la Suprema Corte de Justicia la Constitución señala que el presidente de esta institución debe estar representada por 4 años sin derecho a reelección. Y, Andrés Manuel López Obrador, insiste en que no viola la Constitución.

Sería interesante, que ambos casos se diriman ante la Corte Internacional de Justicia.

Que ellos sancionen quienes respetan o violan las leyes mexicanas estipuladas.

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