¿Vamos a jugar? ¡Sale!

Una manera de entretenerse y según cultivar la sapiencia, en redes sociales publican juegos con preguntas capciosas, o dibujos supuestamente pares para encontrar diferencias.

Buenos, pues juguemos a las divergencias de dichos y hechos en política.

Inicio con la frase “Ordené que soltaran a Ovidio” y eso me lleva a considerar que el declarante (no es cualquiera) o es socio o por lo menos aliado.

También me orilla a deducir que tal vez lo apoyaron en su campaña presidencial, sino para qué lo defiende. Hicieron lo mismo los del pasado, no se escapan del comentario.

Otro hecho que refuerza el posible vínculo es cuando la mamá lo visitó en Sinaloa para agradecer el gesto de evitar que detuvieran a su hijo; en el vídeo difundido se ve como el “licenciado”, por lo menos adulador. ¿Cuál diferencia con el pasado? tampoco ninguna.

La parte oficial dijo como argumento que 200 personas peligraban. Se dio muestra de madurez; actitud distinta para intentar desactivar el virus. Y también están el peligro no solo decenas, sino miles de vidas.

Esa actitud sumisa del poder ejecutivo federal me lleva a considerar que “esos grupos” son mejores y más fuertes, y quien dirige a este país está al servicio de ellos.

Esos grupos no respetan la ley, esto está de sobra mencionarlo, pero quien si está obligado es el presidente porqué al tomar posesión de esta responsabilidad juró respetar la ley consagrada en la Constitución. Claramente la está violando. Muy parecido a lo que veíamos.

Entonces la política está por encima de la Ley; y hemos regresado a un autoritarismo, etapa que pensábamos estaba superada. Esto se hacía en tiempos de partido único. No hay diferencia.

Ya para culminar este comentario, el mismo presidente dijo que después le avisó a Trump sobre los acontecimientos de Ovidio; lo cual me induce a la idea de que quien gobierna México es el presidente de Estados Unidos de Norteamérica.

Entonces tenemos a un presidente electo democráticamente (con la fuerza de 30 millones), quien además de necio y rencoroso es abyecto ante el imperio que dice combatir. Característica que tampoco marca alguna diferencia con los del pasado.

¿Encontró diferencias? Yo, no. Es una copia. Tal vez la diferencia es que este presidente fue electo con la participación de la sociedad. Y como ya dije que se observa un retorno al pasado dictatorial, su siguiente decisión será cuestionar la credibilidad del Instituto Nacional Electoral. Temas que con mucho esfuerzo se han ganado y que representan un contra peso político.

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