Tentación democratizadora, caso Bartlett

Andrés Manuel López Obrador ganó con el apoyo abrumador del mundo electoral el pasado primero de julio. Incuestionablemente ha ganado legitimidad y es legalmente el presidente electo. Será nuestro presidente a partir del primero de diciembre.

Su triunfo se debe a diversos factores, los más importantes fueron la división interna de la oposición (PAN, PRI, PRD) y que muchos de esas personalidades lo hayan apoyado, así como su carisma basado en su prometedor discurso contra la corrupción y el hartazgo de la gente a darle continuidad a “un ambiente denso”.

Una de las fórmulas que le dio un enorme votación fue la participación de gente “popular” entre la comunidad y que es novel en la política.

En cambio sus adversarios postularon los mismos rostros.

El signo del nuevo gobierno se sustenta en la democracia, es decir, en la participación de la gente. Este sello ha llevado al mismo López Obrador a manifestar, en caso de duda, que hará consulta para saber qué hacer, ya que ha dicho “el pueblo es sabio”.

El tema donde aplicaría el método democrático, por ejemplo, es en la construcción del nuevo aeropuerto de la ciudad de México. La consulta ofrecerá opciones.

Sería interesante, con ese método democrático, conocer qué dice la sociedad en relación al nombramiento de Manuel Bartlett como director de la Comisión Federal de Electricidad.

El resultado nos mostraría la capacidad de persuasión que posee López Obrador, frente al conocimiento que esa sociedad electoral ha ganado con el currículum histórico político del señor Bartlett.

Por el momento ha logrado, la designación de Bartlett, una división interna en el círculo rojo del grupo ganador.

Está en juego, el prestigio, que no le legitimidad de AMLO, por un personaje.

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