Siempre, sí. Son iguales

La Unidad de Investigación Financiera (UIF) y Hacienda, y, una denuncia presentada ante la Fiscalía General han encontrado que dos funcionarios del gobierno “moral” se han enriquecido un poco tiempo.

Se trata de Santigo Nieto ex directivo de la UIF y del fiscal Alejandro Getz Manero.

A ambos les encontraron compra de casas y autos de lujo; además transferencias millonarias al extranjero.

Esta situación derrumba el discurso del presidente Andrés Manuel López Obrador de su “incansable” lucha contra la corrupción.

Su emblema estrella se opaca. Pierde luz.

El presidente mexicano ha presumido ante el mundo que él ya acabó con la corrupción y lo publicado de las riquezas de esos dos funcionarios es muestra de que el poder ejecutivo federal protege a sus amigos y más a sus familiares.

Los morenistas de hoy son iguales o peores que los anteriores funcionarios de partidos como el PRI, PAN y PRD.

¿Cuál es la diferencia? Que otros (morenistas) están robando. Están dañando el erario nacional.

Y si vamos a mencionar los resultados del combate a la corrupción nos encontramos con que se ha metido a la cárcel a funcionarios de medio pelo. La única de gran importancia es Rosario Robles y luego de casi tres años todavía no le demuestran fehacientemente lo que se supone se ha robado.

Emilio Lozoya sigue en entre dicho su responsabilidad en PEMEX. Tampoco le han demostrado que se haya “clavado” el dinero.

La imagen del presidente a nivel internacional ha sido de un presidente dubitativo. Impredesible. En reuniones privadas se compromete y en discursos públicos se contradice. Por eso no existe mayor inversión extranjera. Carece de credibilidad.

La respuesta del porqué es popular en su país. La respuesta es regala dinero. La cantidad oscila de a mil pesos mensuales. A adultos mayores, madres solteras, jóvenes que estudian. No te piden ningún esfuerzo. Solo la edad, condición de género e hijos y comprobar que estás inscrito.

Bajo esos criterios, por supuesto, que quien lo recibe lo va a agradecer. Y eso es popularidad; sin embargo, no es dinero que vaya a producir. Es una estrategia electoral, lo cual dista demasiado de producir otra riqueza.

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