Sheinbaum o Ebrard, carrera por la silla presidencial

El tapado para la sucesión presidencial sigue tapado.

Por mas que se esfuerza el presidente en decir y repetir que ellos no son iguales, en los hechos son lo mismo, en especial al sistema dictatorial.

En este espacio me voy a referir al vetusto juego del tapado, quien puede a pelear la silla presidencial. Y escribo añejo porque suponemos que nos encontramos en medio de una democracia electoral.

Una de las características de este ambiente es que cualquiera debe ser votado. Mientras que en una dictadura decide la persona que se encuentra en el poder. No, no es el pueblo y su decisión, la votación está orientada por quien se encuentra en la  presidencia. Y no precisamente por ser el mejor, sino porque regala, sin solicitar un esfuerzo, dinero a mucha gente. Ni siquiera en especie, sino en metálico y esto quiérase aceptar o no, se llama corrupción.

Bueno, pues el personaje que gobierna en estos momentos en México se ha inclinado porque le suceda Claudia Sheinbaum. La otra persona que peleará la sucesión es Marcelo Ebrard. Quien se apuntó para ese objetivo se llama Ricardo Monreal. Los tres del partido político Morena.

La percepción del mundo político nos indica que Andrés Manuel López Obrador va a apoyar a Sheinbaum.

A escasos dos meses del pronunciamiento del presidente por abrir la sucesión presidencial (inusitado) porque apenas va a la mitad de su sexenio. Los tres políticos han comenzado a desplegar sus habilidades.

Sheinbaum con un teléferico.

Monreal con un periodo extraordinario en el Senado.

Ebrard con una demanda a empresas expendedoras de armas de Estados Unidos; gestionó 8.5 millones de vacunas donadas por norteamérica y es artífice de negociaciones de actores políticos venezolanos.

Ebrard se está mostrando como político profesional.  Y con capacidad negociadora y conciliador con sectores reacios a platicar con el presidente.

Falta mucho tiempo para el cambio de gobierno y la anticipación del proceso sucesorio es propicio para que quien desee ser representante del país llamado México, muestre sus destrezas y vaya ganando, se supone terreno.

Sin embargo, como sostengo que nos encontramos en un ambiente dictatorial, el presidente, decidirá y la muchedumbre ratificará el dedo índice.

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