Señales de alianza

El resultado de las elecciones intermedias para el presidente fue desfavorable. Para Morena halagador.

Para el presidente Morena no es su partido, es una organización en la que puede apoyarse para presumir que gana posiciones políticas. Este argumento se consolida cuando hace algunos años, el mismo presidente, les dijo a los de Morena que si no se disciplinaban, él podía crear otro partido político.

Y los de Morena adoptaron sumisión. En 3 puntos: no robar, no mentir, no traicionar al pueblo. Mandamientos que ni él ha podido cumplir. En lo que va de las mañaneras ha mentido 40 mil veces, de las 600 intervenciones que ha ofrecido. En su último informe (a medio camino) el tema más polémico fue el incentivo a la economía mexicana originado por las remesas. Cómo mandatario es difícil saber si roba o no, pero se ha comprobado que su gabinete está realizando compras sin licitación en medio de la pandemia. En el tema de traición al pueblo se puede interpretar que sí lo ha hecho cuando no ha apoyado a muchos mexicanos en estos eventos naturales de huracanes o del último sismo.

La popularidad de Morena, va a la alza. La del presidente se sostiene con alfileres a través de programas sociales, de encuentra en 60 puntos porcentuales. Nada despreciables; sin embargo, al compararlas con otros presidente se evidencia su descenso. Por ejemplo, con el dizque odiado Carlos Salinas de Gortria gozaba del 80 por ciento de popularidad. A mitad de su sexenio. Y escribo “dizque” porque su prestanombres, Carlos Slim, se volvió a colocar como el hombre más rico de este país y el mismo presidente lo absolvió con los daños del metro en la línea 12.

El presidente como un animal político que es establece alianzas reales con los poderosos y anima otra alianza con los menos pobres con 3 mil pesos mensuales.

Ahora busca otra alianza con los priistas que han saqueado al país. Y los encuentra porque ambas instituciones (ejecutvo y partido) no desean perder sus privilegios. Para el presidentes la resulta más complejo establecer una alianza con el PAN, pero lo matiza con gobernadores panistas, a pesar de que es la segunda fuerza, simplemente por posiciones ideológicas. Pero si puede concretarlas con el PRI, en estos momentos la tercera fuerza política.

Ya lo hicieron en el Congreso con la iniciativa reestructuración de las fuerzas armadas. Y avanza con la incorporación del gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz.  Se rumora que con el gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo Flores, podría ocurrir algo similar. Ya lanzó la invitación con el gobernador del Pan en Nayarit, Antonio Echeverría.

Si bien no todo el priismo apoyaría al poder ejecutivo, con esas cooptaciones priistas, por lo menos lo divide. Lo mismo pasaría en el partido PAN,

Y, bajo esas condiciones, gana el presidente porque tendría dividido a dos de sus enemigos, con la posibilidad de romper la coalición opositora.

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