Roza, tumba y quema

Estas palabras las leí hace como 25 años. Y es parte del origen de lo que estamos viviendo en Chilpancingo con la contaminación del medio ambiente.

El cielo es de color gris. Se respira humo y arden los ojos. El ambiente está contaminado porque se están quemando áreas consideradas verdes.

Son dos las causas de los incendios. Uno cultural y otro llamado efecto espejo, es decir, que el pasto seco y algún objeto de vidrio puede prender la llanura.

El aspecto cultural se le denomina Roza, tumba y quema. Y se remite a que los agricultores queman el pasto para limpiar las parcelas en sustitución del uso de agroquímicos. Dicen los expertos que este proceso se debe realizar por periodos largos ya que el fuego lesiona el suelo.

Los agricultores realizan la roza, tumba y quema porque perciben que el humo que producen es lo que va a formar las nubes y estas a su vez proporcionarán la lluvia. Vamos es una tradición o (aunque a muchos no les guste), un aspecto cultural.

Algunos juristas exigen castigo para quienes han iniciado la contaminación de Chilpancingo. Llaman indolente al gobierno.

La discusión se encuentra en concientizar a los agricultores para que dejen de realizar “una tradición” que, como hoy lo vemos afecta a miles de ciudadanos. Pero insisto, es un aspecto cultural y transformar o quitar “una forma de ser” es un desarrollo con resultados a largo o mediano plazo.

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