Revocación de mandato, medirá popularidad de AMLO

Recientemente las comisiones del Senado aprobaron la ley secundaria de revocación de mandato. Iniciativa que perdió en el pleno senatorial, por un voto.

¿Qué es la revocación de mandato? Es la posibilidad de que la sociedad electoral pueda decir si o no (así de determinante) que un gobernante continúe en el ejercicio del poder o se le de por terminado.

Algunos le llaman democracia directa, porque la decisión es responsabilidad de quienes están inscritos en el padrón electoral. En ese listado, se supone, están inscritos la enorme mayoría de los mexicanos, pues es la credencial de elector es un documento que se solicita para cualquier trámite.

Dicha consulta requiere de algunos aspectos legales. Por ejemplo, que el 3 por ciento del padrón, unos dos millones y medio aproximadamente, soliciten el evento. No es válido que lo pidan los diputados, aunque estos sean representantes de la sociedad. En este sentido tiene el calificativo de democracia directa.

Para que adquiera la calidad de “cumplimiento” o vinculante como dicen los abogados, en la jornada electoral tiene que participar el 40 por ciento del padrón; esto quiere decir que aproximadamente 38 millones de mexicanos.

El organizador del evento debe ser el Instituto Nacional Electoral, porque es una institución autónoma.

Se supone que los ciudadanos deben organizarse para solicitar la revocación de mandato. En México el tema de “organizarse” como sociedad civil es dificíl de realizar. Requiere de “alguien” para ser dirigida.

Va un ejemplo de la complejidad de esa reunión social mexicana. Se pidió, según, un juicio para los ex presidentes. Apenas llegó a 7 millones de sufragantes. A pesar de que el partido hegemónico Morena orientó a votar y el presidente popular hizo promoción.

Este es un dilema. El otro es político porque los senadores no se han puesto de acuerdo en las leyes secundarias; es decir, en el reglamento de cómo va a participar la gente, en la pregunta y en cuánto tiempo deben conocerse los resultados. La propuesta de pregunta aprobada en las comisiones del Senado, fue rechazada en el pleno. A consideración de la mayoría no era una pregunta sino más bien una afirmación. “¿Estás de acuerdo en que (nombre), Presidente/a de los Estados Unidos Mexicanos, continúe ejerciendo el cargo hasta que concluya su mandato?”

Se atoró. Pero el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación emplazó al poder legislativo a presentar y aprobar la ley reglamentaria en un lapso de 30 días. Lo que indica que para el 1 de octubre debemos conocer el reglamento de participación para la revocación de mandato.

El mismo TEPJF determinó que sino resuelve el poder legislativo lo podría realizar el INE porque tiene facultades.

En otras palabras, a finales de este año o a prinicipios del próximo debe llevarse a cabo la consulta de revocación de mandato.

Una de las reglas que no fueron cuestionadas en la discusión del Senado y que posiblemente continúe es que nadie debe realizar promoción del suceso de consulta. Ni partidos, ni dirigentes, ni medios de comunicación. Menos el presidente porque se parte de la idea que la sociedad “ya está organizada”. Este tema no creo que lo vaya a respetar el presidente porque ya tenemos un antecedente en las pasadas elecciones federales. Uno de los mayores activo de promoción de su partido fue precisamente el poder ejecutivo, aún con señalamientos del INE y del mismo TEPJF.

Conclusión. No somos una sociedad organizada; nos tienen que guiar. El presidente va a promocionar el evento porque es directamente involucrado. Por donde se le quiera ver, todavía carecemos de ser una sociedad con criterio propio. Esa es nuestra realidad. Sera buen esfuerzo, pero es más útil que el dinero que se va a gastar se lleve, por ejemplo, a los damnificados de fenómenos naturales. No solo a los de Veracruz.

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