Presidente, sonriente

Escribe: David Martínez Téllez

Andrés Manuel López Obrador en sus presentaciones públicas no se le ve molesto o enojado. Al contrario siempre lo vemos sonriente. De las adversidades saca de la manga un artilugio, una defensa. Otros datos como él lo bautizó.

De lo último. En las elecciones federales del presente año festejó un triunfo arrollador.

En este proceso el punto fino fue la Cámara de Diputados y se alejó de su objetivo al perder la mayoría calificada; es decir, las dos terceras partes. Ganó efectivamente la mayoría simple y con ello, de acuerdo a su versión, que no le quitaran los programas sociales. Triunfó en gubernaturas; pero estas las controla desde la presidencia. Ganó con vaso vacío o lleno.

El poder legislativo, en realidad, está dividido políticamente. La consecuencia va a ser una parálisis legislativa porque la oposición va a ser un dique a cualquier iniciativa que se presente desde el poder presidencial. Esto, por supuesto, no es democracia, sino simplemente una lucha de poder.

López Obrador intentó alargar el periodo del presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, por dos años. Su argumento fue que él era el indicado para reformar esa instancia porque traía tintes de corrupción.

La Corte es importantísima porque aquí se definen, como última instancia, los grandes problemas nacionales. El debate se centró en respeto a la ley o entrar a visos dictatoriales porque la ampliación provenía del mismo presidente.

Luego de varios meses en vilo, el mismo Zaldívar ya anunció que no aceptaría quedarse por dos años más. Simplemente, dijo, no está contemplado en la ley. Los ministros son quienes deben hacer respetar lo que está suscrito en las leyes. Zaldívar, evaluó que el presidente ha entrado en el tobogán y ha iniciado su declive. La historia lo iba a juzgar en caso de aceptar ampliación.

El presidente López Obrador sonríe. No se observa tris de molestia o enojo. Su rostro refleja buen ánimo. Y esto le encanta a la gente, más bien a sus seguidores.

El Tribunal Electoral del Poder Judical de la Federación, en sesión alterna, con 5 de 7 magistrados, cesó al presidente José Luis Vargas porque ha dañado la imagen de esta institución.

El magistrado presidente electoral Vargas se había colocado a favor de las decisiones partidistas de Morena. Se veía como alfil y no como magistrado.

Los magistrados electorales quitaron a Vargas por altas probabilidades de enriquecimiento inexplicable. O mas bien explicable.

En ambos casos, Suprema Corte y Tribunal, se puede observar un distanciamiento político con el presidente López Obrador. Algo pasó que no nos han dicho o todavía no nos enteramos. Es el poder jurídico contra el poder político.

Hasta donde deduzco estas decisiones fortalecen al presidente en su imagen de ser un político que lucha por el respeto a la ley y contra la deshonistidad.

En el fondo lo que le interesa a AMLO es su ícono. Lucha por evitar la caída en popularidad, lo que no significa que le vaya bien al país y a sus ciudadanos. Ahí están los indicadores de pobreza subió a 54 millones. ¿Por eso sonríe?

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