¡Porrazo!

El título se presenta en dos vertientes. Tradición y político.

La imagen atigrada representa a los guerrerenses. De acuerdo a la historia el jaguar fue deidad tolteca, pueblo que se asentó en territorio de lo que hoy se conoce como Guerrero.

El tigre aparece en la época colonial en rituales campesinos.

Jaguar o tigre el guerrerense se ha identificado con este imponente animal por algunas características: fortaleza {la naturaleza lo proveyó y tal vez lo sea para el calor}, agilidad (a debate si mental o corporal), su piel manchada –para provocar, es albur -, sigilosa [nada qué ver, lo contrario es lenguaraz] y peligrosa acechanza (venganza). Así concibo su identidad.

El tigre o incluso jaguar, a diferencia del león (Rey), viene siendo príncipe; sin embargo, en la descripción al estilo guerrerense no se menciona el valor valentía. Pero tiene estirpe.

Con esa imagen de tigre -fiereza como sinónimo de valentía; otros lo bulean con fiero, desprendimiento de feo- se embisten los mejores forzudos de 5 barrios tradicionales de Chilpancingo. De acuerdo a un sorteo se efrentan en medio del torrente ciudadano. Unos tigres se ven gordos, otros ventilan vientre como emblema de fuerza.

Gritos de todos lados en apoyo a su representante. No podía falta la lluvia de mezcal entre el respetable. El ánimo se caldea y se pierde hasta la amistad y el compadrazgo.

Es una fiesta mescolanza de alcohol, sudor, música de banda de chile frito y de diferentes danzas.

Una tradición que hace un año se suspendió por Covid-19. Es decir, contagio masivo. También este año por la variante Omicrón (según el periódico oficial de la entidad de noviembre de 2021) . Empero, por rasgos tigrescos (valentía) o ignorancia o empoderamiento o…varios, se llevó a cabo.

Se publicó un desplegado emitido por el H. Ayuntamiento de Chilpancingo donde se deslinda del festejo carnval con tintes de contagio. Lo curioso, por decirlo respetuosamente, la presidenta municipal de Chilpancingo levantó la mano del tigre triunfador en lo que se conoce como Porrazo.

La gobernadora guerrerense ha declarado que habrá sanciones ante esa postura de celebrar un evento clausurado, precisamente, para evitar más contagio y posibles decesos.

Es obvio que existe un enfrentamiento de empoderamiento femenino. La gobernadora contra la presidenta municipal de Chilpancingo. Evelyn Salgado Pineda frente a Norma Otilia Hernández Martínez. Esta es la imagen política.

Sin embargo, no se puede estancar la visión en un problema de esta índole y, tal vez, de sanción económica o hasta de cárcel por violar un acuerdo. Sino preguntarse, quién o quiénes están detrás de estas dos damas.

¿Grupos de poder del partido Morena? O, lo más delicado. Otros grupos que no respetan las leyes.

Habrá qué esperar cuál sería la amonestación, y, si políticamente realmente sancionan a quien presumiblemente cometió un delito.

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