Pasado, presente o futuro

Hay que leer el pasado, dicen, para evitar repetir el vicio. Está comprobado que la historia es ciclica; es decir, se repite, tal vez no exactamente, pero en su enorme mayoría, sí.

La historia oficial exalta valores de los “héroes”, según con la intención de repetirlos socialmente. No ha sucedido. Nos inclinamos por la depravación. Lo que ni siquiera sabemos, sin embargo, lo realizaron nuestros “ídolos”.

Son bellas las anécdotas de esos “protagonistas” oficiales. Cuando nos enteramos de sus actos humanos, lo disculpamos con “son mortales”.

Conocer el pasado para entender el presente, también dicen. ¿Sirve? Si. Hasta que lees que esas “figuras” fueron igual de corruptas, mentirosas y cobardes que las actuales. Entonces entiendes que vale la pena enterarse.

El pasado modifica el presente, sentencian. Si, he visto que sí. Hasta que el ciudadano se alimenta de lecturas del ayer. Pero…son muy poquitos quienes realizan la introspectiva.

Mi ánimo no decae. Repiten que la educación mejora o modifica una sociedad. No creo, a lo mucho consolida costumbres. Y si así fuera, son escasos quienes realmente aprehenden (sic). Ya saben la pirámide educativa.

La pasión se desborda por el pasado. Por ejemplo, si no nos hubieran descubierto ¿seríamos mejores? O la Conquista fue una salvajada. Por supuesto que sí; así era. Por eso estamos en la tercera guerra mundial y muchos no lo hemos comprendido. En esta época del virus han fallecido más que en la segundo conflicto del orbe. Ahora, año y medio, sin una bala de por medio. En la Segunda Guerra Mundial, 5 años.

Entonces sirve el pasado para descubrir que sucede en tiempos actuales. Pero…pocos lo asimilamos.

Otra vez la educación como pivote para cambiar el futuro. No, esto sí, no. Es como sacarle agua a una piedra. ¿Por qué? Sencillo. Nos obligan a pensar socialmente hacia el pasado; los docentes, en su mayoría, no se actualizan. Así el ambiente. La interrogante es bajo estas lamentables condiciones, sin tapujos, no se puede pensar hacia el futuro, el cual de inmediato nos remite al uso de la tecnología, paradójicamente, tema que ya se encuentra, literalmente, en las manos de cualquier persona sin importar la generación.

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