Otra de Gaspar

No, no me refiero al Rey Mago, a quien en círculos de infantes ya ha contagiado en sus pláticas.

Sino al presidente municipal de Chilpancingo, Antonio Gaspar Beltrán, a quien en corrillos del centro de la capital le conocen como el Sr. Pensión Alimenticia. Por lo menos, supongo, tres ex parejas lo tienen demandado para cubrir la paternidad.

Y de tres ex podría pasar a la cuarta (sin alusión al actual régimen), ya que la actual, según un trascendido, le montó un espectáculo en las oficinas del Ayuntamiento.

El asunto puede considerarse privado, pues es problema matrimonial; sin embargo, deja de ser íntimo cuando ellos mismos se enfrentaron verbalmente en un recinto de atención al público.

El tema, entonces, no es minúsculo. Porque si en su familia construye dificultades, es lo mismo que edifica como autoridad, lo cual se refleja con sus empleados.

Recientemente trabajadores sindicalizados le realizaron un paro total de tres días. Y la protesta abarcó todas las calles céntricas. Esto, evidentemente, molestó a transeúntes y habitantes de la ciudad capital.

El conflicto es que no había cubierto en todo el año un 5 por ciento de incremento salarial. Resolvió, parcialmente, la problemática con el pago del 3 por ciento. Es decir, debe todavía el dos por ciento.

El discurso de Antonio Gaspar ha sido a través de mentiras. Y aquí va la muestra. Les dijo a los empleados sindicalizados que el pago del tres por ciento retroactivo a enero (una lanota, perdón) lo cubrió de su bolsa.

Aceptemos que sea como dice el presidente municipal, que salió de su bolsillo porque el ayuntamiento no tiene ingresos y menos dinero. Entonces da a pensar que tiene en su haber mucho dinero “producto de su esfuerzo” personal. O como se dice en términos políticos se deduce enriquecimiento. O ¿de dónde llegó el recurso?

Si con Marco Antonio Leyva estuvo mal administrado el Ayuntamiento, con Antonio Gaspar está peor. Sus gustos personales se inmiscuyeron en decisiones de gobierno.

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