Obregón y AMLO

Mi presidente, en sus anecdóticas diarias, le da por disertar sobre la historia mexicana.

A veces bien y en otras ocasiones tergiversa, pero eso es lo de menos, lo que interesa es que lo vean como erudito. Es la imagen que vende.

Lleva ventaja, pues es el presidente y lo tenemos que escuchar o ver todos los días. Es el poder político.

Comparo a Álvaro Obregón con Andrés Manuel López Obrador, desde mi posición como comunicador y (todavía) con la libertad de expresión vigente.

Obregón fue muy popular por sus triunfos revolucionarios. López hizo su revolución recorriendo el país y se hizo popular.

López y Obregón poseen carisma.

Obregón ya en el poder fue pragmático. Distribuyó riqueza, por ejemplo, entre campesinos. López hace pragmatismo político a través de programas sociales.

Obregón intentó la reelección porque fue el compromiso que hizo con Plutarco Elías Calles a quien dejó en el poder. A continuación realizó una deducción. La frase que se puede utilizar para la reelección de López es “el pueblo pone y quita”. No demerito su popularidad.

Obregón, ya manco expresó que “todos en política somos ladrones” y él con su carácter afable y lleno de comicidad decía “yo no puedo robar más que mis compañeros, pues solo tengo un brazo”. Es decir, interpreto, el discurso de honestidad es pose. Y lo refuerza con imágenes austeras. Es su propaganda. En realidad, viste con abrigos, trajes, zapatos y relojes de lujo. En una de las últimas fotografías oficiales se muestra comiendo en restaurante de súper lujo, contrario a lo que pregona. Por eso sostengo la simulación como institución.

Obregón en contraste con López concitó a la unidad. Platicó con todos los sectores, incluido el gobierno norteamericano quien no lo aceptaba como presidente.

El actual presidente al igual que Obregón sostiene una alianza con Trump. Pero, se ha enemistado con inversionistas nacionales y extranjeros. El siguiente gobierno federal, o sea el de Plutarco Elías Calles, promovió una guerra contra la Iglesia católica. Ese odio tuvo un costo con miles de muertos. Actualmente no se puede hablar de fallecimientos (en este rubro, la consecuencia epidémica se cuece aparte) pero sí de desempleo.

Si él, el presidente hace su historia casi diaria; tengo que inventarme mi cuento.

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