O política o respeto a la ley u obedecer al pueblo

Mi presidente, espero que también sea suyo, Andrés Manuel López Obrador, ha dicho que “nada por encima de la ley”; frase elegante y penetrante en la mente, pero que ni él mismo la cumple. Entonces realiza política en el entendido que aplica su fuerza desde el poder ejecutivo.

En política, también, se platica para arribar a acuerdos y evitar conflictos. Pero mi presidente denosta y con ello crea más problemas. Ante su postura enhiesta trae reacciones como lo sucedido en Chiapas en donde lo interceptaron unos maestros. Si el presidente presume de necio, los docentes de esa entidad asumen una postura similar.

Entonces mi presidente les contesta a los profesores chiapanecos “no seré rehén”; lo que indica “bajo mis condiciones”. AMLO oye, pero no escucha, incluso amenaza.

Advirtió a magistrados y consejeros electorales de descabezarlos por –el pretexto de siempre- corruptos o faltos de demócratas. Ya que el Trife determinó revisar la votación de Campeche.

Sin embargo, la conclusión del Trife estuvo apegada a derecho cuando revisó que los votos nulos rebasaba la diferencia entre el primero y segundo lugar. Y además, en la última determinación revivió la revocación de mandato que casi estaba perdida en la votación del Senado. Tema que desea el presidente para volver a medir su popularidad con recursos que no dependan de la presidencia e instituciones autónomas. El Trife camina por el sendero de lo que está inscrito en las leyes.

El presidente hace política. Los magistrados realizan su trabajo apegado a derecho.

En el tema del regreso a clases no obedece la opinión de los interesados. En este caso de docentes y padres de familia. No le hace caso al pueblo, palabra que dice él respeta.

Varias encuestas, El Universal, El Financiero, El Economista y Novedades le han demostrado que más del 75 por ciento (en general) se pronuncian por no regresar a clases en medio del alto índice de contagio del virus. Como quiera que se le vea son reuniones masivas y es una de las condiciones que deben evitarse para propagar el virus.

Aquí el presidente, necio como es, no acepta la opinión del pueblo. La conclusión a la que nos lleva es que es autoritario. Se aleja del concepto necio.

Ante la posición personal –ya no diría política del presidente- en Guerrero amenazaron a 4 dirigentes de la CETEG con órdenes de aprehensión. O van a clases o van al bote, sería la frase admonitoria.

Los profesores solicitan posiciones administrativas que han sido postergadas: “tenemos pendiente recategorizaciones, cambios de adscripción en las diferentes zonas escolares por inseguridad, pagos de horas y el bono por Estímulo a la Antigüedad del Personal de Apoyo y Asistencia a la Educación (PAAE)”.

La amenaza (porque no se puede leer de otra manera) es que Víctor Bartolo de la Cruz, de la región Costa Chica; Reyna Bello de Jesús, dirigente de la delegación DIII (16) 02 de las oficinas centrales; Margarita Lagunas de la zona Centro y al menos otra más, les revivieron órdenes de aprehensión.

Víctor Bartolo de la Cruz, uno de los dirigentes cetegistas, aseguró que a través de la Dirección de Administración de Personal de la SEG, aseguró que su petición se basa en que se han generado plazas docentes para hijos de funcionarios y familiares de líderes sindicales disidentes, por lo que “ vamos a exigir que esas plazas sean canceladas”. En palabras llanas “que nos den ‘algo’ de lo que están distribuyendo”.

Se hace política, por los principales actores, alejados de lineamientos del derecho. Pero no llegan a acuerdos y esta condición alarga los conflictos.

También podría interesarle

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *