Ni cuarto poder, ni el poder del cuarto; tampoco poder de cuarta

El presidente de México Andrés Manuel López Obrador presagia la desaparición de medios de comunicación tradicionales. Principalmente los impresos; los electrónicos, no. Estos últimos son conocidos como televisión y radio.

Para no ir tan lejos en Guerrero ya dejó de circular La Jornada Guerrero.

No se ha oficializado la cancelación de este rotativo guerrerense, propiedad del senador Félix Salgado Macedonio. Han deslizado rumores. La última edición digital aparece en su portal del 13 de agosto de 2021. Así que todo apunta a su desaparición.

En sintonía con este suceso, el mismo presidente, en la mañanera del lunes 16 de agosto profetizó (o amenazó) que varios periódicos de los llamados nacionales van a desaparecer, como ha sucedido con otros diarios internacionales.

Escribo entre paréntesis la intimidación porque muchos de ellos viven de la publicidad que negocian con gobiernos federal o estatales. Pocos diarios se sostienen de publicidad comercial o de suscriptores. La opinión pública se le ha identificado como el cuarto poder porque ese lugar ocupa en el presupuesto. Primero está el poder legislativo, luego el ejecutivo, inmediatamente salud y después la prensa.

En donde coincido totalmente con el presidente es en valor profesional que deben observar los medios de comunicación, lo cual se traduce en credibilidad. Evitar lo falso, inventado. Sin embargo, preguntó qué calidad moral presenta el mandatario de México cuando el Washington Post le han documentado 48 mil mentiras en sus 589 mañaneras. Dicho lo anterior, es ilógico que se sostenga con una aceptación razonable en su gobierno. La única respuesta a ello es lo zafio del pueblo nacional, en donde astutamente AMLO lo califica de sabio.

El poder del cuarto se utilizó como la referencia a la debilidad carnal de muchos presidentes ante los encantos de ciertas cantantes o actrices. Por estos días está por estrenarse una serie televisiva en donde se comentará sobre estas mujeres, quienes atravesaron la pasarela para quedarse en el ostracismo y solo una logró matrimoniarse.

La cuarta transformación es un híbrido de Cárdenas, Echeverría y López Portillo. Control de todo lo que pueda, como lo realizó el general; el populismo del segundo y la protección que otorgó Jolopo a sus amigos y familiares aún cometiendo tropelías.

Como cualquier presidente reciente o de antaño, AMLO ejerce su poder e intenta cambios que le parecen benéficos. Por ejemplo, regalar dinero. Y, para seguir con su estrategia les quita a otros sectores, como prensa, deportes, cultura, desastres naturales y becas a posgrado, entre otros, porque los considera de élite o corruptos. El presidente decide quitar o dar recursos. Usa su poder, porque argumenta es el presidente más cuestionado. Efectivamente lo es por esgrimir infinidad de embustes.

Dice, como muchas cosas menciona, que ha comprado millones de vacunas y nos enteramos que efectivamente llegan y muchos cargamentos son obsequios de otros gobiernos. De este tema no se sabe con certeza cuánto se pagó porque los contratos estarán resguardados por 5 años.

Efectivamente dado el cambio a digital muchos diarios, así como libros, van a desaparecer físicamente.

El contagio por el Covid ha sido mal abordado. México es el país latino con mayor infección en la tercera ola, debido a que el presidente dice que se utilice un cubre boca, pero él se resiste a usarlo en público. Se califica de izquierda, mi referencia es que los de esa ideología son rolleros y nunca o escasamente cumplen lo que plantean. Ya lo descubrió el Washington Post un periódico con credibilidad.

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