Mover manecillas del reloj

Adelantar el tiempo, antes se podía.

Eran otros instrumentos. Y por lo general se movían manualmente las manecillas para implantar una broma.

Hacer creer, a quien dormía plácidamente, tenía que ir a trabajar a su hora acostumbrada.

La guasa era de mal gusto, pero divertida.

Sólo bastaba mover las manecillas o incluso modificar horario del reloj alimentado de electricidad.

Ahora no. Casi es imposible porque no se puede manipular un celular para modificar la hora.  Al escribir la palabra improbable me refiero a que ese aparato presenta un código, un candado para evitar introducirte y realizar cualquier cambio.

Ya no se puede bromear con un cambio de hora.

Los tiempos y las leyes, ya son otras.

Y los mismo sucede con el virus. Para empezar y luego luego terminar, muta. Cambia.

En otros países, adelantados tanto por su desarrollo, como por historia y por su proceso vivencial del virus, siguen sufriendo por los rebrotes. No han podido “dominarlo”.

En los países latinoamericanos presentamos otra característica, en comparación con el viejo continente. La pobreza y con ello el hacinamiento. Va a ser más complejo ahuyentar el virus.

En ese sentido todavía no es conveniente, ni siquiera paulatino, una movilidad social. Si así, en medio de la dificultad la gente continúa como si nada y sin cubre bocas.

En estos días hubo indicadores preocupantes. Más contagios y más decesos.

El virus dicta los tiempos. Un algo que no se ve, pero que lastima.

Sin embargo, el gran líder, el carismático hombre de poder está llamando a una reactivación para el primero de junio. Casi, un poquito después de lo que se considera la etapa “de la mitad”.

Por supuesto que el máximo dirigente se encuentra preocupado porque el dinero escasea y solo la movilidad económica puede superar “lo complejo de la situación”.

Otros, principalmente gobernadores, le apuestan a conservar la vida de sus gobernados.

Desgraciadamente, resta esperar los resultados de esta pandemia.  Los electores en su momento premiarán a quienes tuvieron razón. Y si no “le atinaron” sucumbirán en 2021.

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