Literatura, una cosmovisión

Las primeras expresiones artísticas del hombre son los dibujos. O sea, las pinturas rupestres. Figuras plasmadas en piedras o en paredes de cuevas de lo que observaban aquellas personas.

Muchos años después llegan las letras y con ello la narración.

Al igual que el dibujo, los escritores o historiadores nos contaron lo que se hizo en cada época.

Me adelanto con este resumen literario: Descripción de cómo su ambiente; luego detalle de los objetos; después interpretación del yo interno; más tarde una conjugación de los anteriores elementos, hasta llegar a intentar un ofrecimiento de una percepción del mundo que cada individuo posee.

La Odisea nos narra la travesía y las aventuras de un héroe. Aquí describe un contexto. Me refiero a Homero.

Marcel Proust nos obsequia lo pormenorizado de algunos objetos en Búsqueda del tiempo perdido.

Conocerse a uno mismo con los textos de Sigmund Freud.

La mezcla de lo anterior en “El Ulises” de James Joyce.

Con el avance de la tecnología, a través de las redes sociales, nos mostramos, individualmente, ante los familiares, amigos y se supone, ante el mundo.

El mundo actual, es aquello que describió Jorge Luis Borges en su cuento “La Torre de Babel” en el libro El Aleph.

Al ascender en la escalinata, por cierto interminable, descubría se nuevos títulos. Hasta donde llegó el narrador encontró más y más libros y, el contenido de esos inéditos epígrafes era la vida de cada ser humano.

Y esto es lo que estamos leyendo en las redes sociales.

Ahora bien, el lector se une o simpatiza con sus pares porque desperdicia su única diferencia que poseemos frente al reino animal. El libre albedrío.

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