Ley es ley electoral

¿Por qué en comentarios y análisis políticos, por lo general, se concluye que en estos temas el acuerdo está por encima de la ley. Y esto es así en un ambiente de partido hegemónico y/o único o peor dictatorial o totalitario.

El antídoto a ese abuso es la pluralidad de partidos, y, por supuesto, la alternancia; es decir, la democracia.

En una democracia lo que prevalece es lo que está escrito en la ley; dictado que ha sido elaborado por los partidos políticos más importantes en el Congreso. Lo mejor que podría suceder en una legislatura es que todos los partidos utilicen su voz para determinar una mejor elaboración de la ley secundaria.

Hace unos meses el país estuvo a punto de retornar a un sistema de partido único con Morena. Las elecciones federales de junio de 2021 concluyó que el partido más fuerte se estancara en partido fuerte, pero no hegemónico.

Esta nueva integración en el Congreso Federal patentiza pesos y contrapesos. Y, por ende respeto a la ley y a las instituciones creadas ex profeso.

Como en cualquier evento electoral existe la posibilidad de abusos; sin embargo las instituciones como INE, Institutos de Participación Ciudadana, los Tribunales Electorales Estatales y el Federal, cada cual en su caso, revisan y resuelven las impugnaciones presentadas.

Los panistas Óscar Daniel Martínez Terrazas y Raymundo Bolaños Azocar (propietario y suplente) falsearon documentación para inscribirse como indígenas. En su lugar entraron Laura Valenzuela Sánchez y Mariana Beatriz Avanero por resolución del Tribunal Federal Electoral.

En el mismo supuesto se encuentra el diputado local guerrerense y actual coordinador de los diputados de Morena, Alfredo Sánchez Esquivel. Se le acusa de haberse inscrito como representante de pueblo indígena. Hasta el momento ha salvado el escollo en el Tribunal Electoral del Estado, falta la última palabra en el Tribunal Federal.

Parto del escenario de que Sánchez Esquivel pierda como diputado plurinominal representando un espacio que no le pertenece. Si bien no es un delito, bien podría ser amonestado públicamente por usurpar un lugar. A partir de este supuesto se cae la calidad moral que presumen demasiado los morenistas de no robar, no mentir y tampoco engañar.

Ahora todos están obligados a respetar lo que llegue a determinar el Trife. La ley es la ley y ya no va a cambiar porque Morena carece de la mayoría para reformar la constitución.

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