Las hojas no las mueve el viento

La frase anterior, que sirven para título del presente escrito, indica que cualquier movimiento social con tintes políticos (la mayoría) son manejados por los titiriteros.

La lucha por el poder se encuentra entre grupos económicos y políticos. Los de a deveras.

Y bajo ese mandato se mueven las manifestaciones y protestas. Claro que existen peculiaridades donde los trabajadores pelean por intereses particulares. Son excepciones a la regla.

Lo anterior viene a presentarse en trabajadores universitarios tanto administrativos como académicos.

Ambos, dentro de sus corrientes de opinión han manifestado públicamente que están en desacuerdo con una reelección de los actuales comités directivos.

El argumento coincide. Violan los estatutos para ser reelegidos porque debieron publicar una convocatoria. Y el CGR, de acuerdo a esta postura, carece de facultades para una reelección.

Independientemente de que tengan o no razón legal ambos trabajadores sindicalizados. La inquietud de llamar la atención sobre este tema a casi dos meses (STAUAG) y más de medio año (STTAISUAG) de que se reeligieron es que recibieron línea.

El punto es que la indicación proviene –hasta donde deduzco- del gobierno estatal o incluso del gobierno federal. Se percibe un disgusto entre autoridades universitarias con representantes de uno o ambos gobiernos.

La ampliación del periodo del rector interino de tres meses a dos años y medio surgió en postrimerías del gobierno anterior. Y lo que menos quería ese gobierno eran otros problemas. Encontraron una salida en la ampliación de periodo rectoril.

En campaña para candidato a gobernador del senador Félix Salgado Macedonio estableció que “no era justo una universidad pobre con rector rico”. La alusión fue directa.

Tampoco se puede negar la fuerza política del grupo hegemónico en la universidad. Tanto el nuevo gobierno político estatal como el grupo en el poder en la universidad acordaron ampliación del periodo rectoril.

Hubo paz temporal.

Sin embargo, algo pasó. Lo que se observa es  una distancia entre ambos porque ahora surgen adversarios organizados contra los universitarios en el poder.

Ya no pudieron organizarse para la ampliación del periodo rectoril; pero, lo están realizando en los sindicatos. Cuestionan la reelección.

Estos universitarios adversos, al parecer, han recibido línea desde el poder político estatal o federal.

Los contrincantes tienen dos años para organizarse y pelear la rectoría.

Es de esperarse que este nuevo grupo de adversarios se fortalezca con otros grupos disidentes.

Reinsisto parece que ya no quieren a quien pueda reelegirse. El tema no quedará en solo la reelección, sino también en la posible revisión de los gastos universitarios.

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