Jorge Salgado ¿se va? y alternativas

Cualquier actor político busca o ganar o, por lo menos, mantener sus privilegios.

En política, en estricto sentido del término, no existen valores morales, los éticos se ponen en tela de juicio. Tal vez, cumplan con su palabra, y hasta eso se encuentra en entredicho porque un político promete y promete. Se supone que empeña su dicho con políticos de mayor rango. Vamos, su decir o valor de su palabra es dudoso.

Algunos políticos declaran a la opinión pública, cuando terminan una relación con un partido o con un personaje de este ambiente, que han platicado con mucho detenimiento y resolvieron sus diferencias, o, por lo menos, las aclararon.

Por lo general, quien se siente aludido de manera eufemística le revira con “le deseo suerte”. La vox populi entiende de quién se trata y los comentaristas de política lo especifican puntualmente.

Hasta el presente instante, sábado 17 de abril, siendo las 9 de la noche, Jorge Salgado Parra, candidato a la alcaldía de Chilpancingo por el PRI, sostiene que va a evaluar si se queda con esta intención o se “arregla” con otros partidos para seguir como candidato.

Que haya quedado fuera de la contienda presidencial con quien lo había postulado (tanto partido como padrino) obedece a un acuerdo político general entre PRI y su aliado PRD.

El objetivo supremo era conservar la alianza entre PRI y PRD. Así se entiende en este proceso.

Al PRI le tocó, por resultados de encuestas, la gubernatura a Mario Moreno. El candidato del PRD, Evodio Velázquez Aguirre, reconoció su derrota.

De aquí comenzaron los jaloneos por el ayuntamiento más importante en Guerrero, Acapulco. El puerto representa el 30 por ciento del electorado y el espacio más importante desde el punto de vista económico.

Víctor Aguirre Alcaide fue la propuesta del PRD y logró una considerable aceptación dentro de su partido y también acuerdos con algunos empresarios.

Ricardo Taja, por el PRI y de origen empresarial, obtuvo más alianzas. Se consideró con mayor impacto a Taja y lograron un acuerdo y distribución de espacios.

El PRI, en términos políticos, le tenía que dejar al PRD ayuntamientos importantes, como, por ejemplo, Chilpancingo, en aras de conservar la alianza. Así entiendo que en la capital se haya considerado la reelección con Antonio Gaspar Beltrán, ya que este es del PRD.

El nombramiento y hasta registro causó, por decir lo menos, extrañeza, pues semanas antes Gaspar había anunciado su declinación precisamente a la reelección.

La protesta social resurgió con Gaspar encabezando la reelección; además muchos priistas manifestaron sigilosamente su inconformidad. El argumento fue que era un personaje altamente impopular, en consecuencia la derrota era segura.

La pelota la tenía en su cancha el PRD y resolvieron sustituirlo por, Alejandro Arcos Catalán, un joven ya con carrera política. Ha sido diputado local y responsable de atender a adultos mayores.

Jorge Salgado Parra, actual diputado local, ante esa decisión de acuerdo político aliancista, se quedó sin candidatura por el PRI y el viernes 16 de abril, declaró ante una centena de simpatizantes en su domicilio, que va a valorar su posición política y que “su lealtad está con los chilpanciguenses”. La decisión la revelará el martes 20 de abril.

¿Qué partido o coalición negociará con Salgado Parra?

Tiene dos opciones. Morena y la coalición Verde-Partido del Trabajo.

El mejor escenario para Salgado Parra sería Morena; pero el purismo morenista le impondría esta posibilidad, además que prácticamente, en estos momentos, están radicalmente enfrentados.

Con el Verde-PT su posibilidad de ser competitivo sería un riesgo. Aunque tenga Salgado Parra su estructura, no le alcanza con la suma de esta coalición. Ni el Verde ni el PT son partidos con fuerza electoral. (Labop. Laboratorio de Opinión Pública que dirije el Dr, Manuel Ángel Rodríguez).

Además de que estaría lastimando la lealtad a su actual partido y a su “padrino” político, quien lo ha llevado de un partido a otro, precisamente conservando privilegios.

Tome la decisión que mejor le parezca Salgado Parra, de ninguna manera, estaría muerto políticamente, porque eso supondrían quienes avizoran la posibilidad de que se vaya del tricolor. Insisto aunque se vaya del PRI, su mismo padrino lo reviviría. Pero ya tendría en su curriculum dos “bandazos” y los priistas de base ya no estás dispuestos a tolerar.

Para muestra de lo anterior se presenta el caso Gaspar, lo revivieron arriba y lo sepultaron las bases, no del PRD, sino del PRI en alianzas que llegaron para quedarse.

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