Intelectuales

Primera definición ¿qué es un intelectual?

En realidad todos somos intelectuales por el simple suceso de ser seres pensantes, simples y sencillos seres humanos.

El reino animal reacciona por condicionamiento, es decir, por su experiencia; el ser humano comete el mismo error porque piensa.

La diferencia entre los seres humanos estriba en quien utiliza mejor la información que adquiere.

Se percibe que un “intelectual” es quien sabe de historia; de su propio desarrollo y de la evolución de la humanidad. Considero que este tipo de informador repite lo que ha leído. En todo caso sería un memorista.

Muchos docentes se podrían incluir en la definición anterior. No pocos investigadores, por ejemplo.

Las personas de mayor edad se les considera “sabios”, como una especie de sinónimo de “intelectual”; en realidad sabe de la vida por pragmatismo, por su experiencia en sucesos cotidianos. En este sector, el contraste radica en su cantidad de comprensión de diversas lecturas.

La discordia entre un sencillo intelectual (todos lo somos) con otro es una aportación con visión de futuro.

El historiador debería aportar su “intelecto” o información hacia una mejor sociedad, por ejemplo. A una convivencia social. En donde se incluye su comportamiento personal y hasta privado.

El intelectual nos brinda nuevo conocimiento. Y, esa aportación debería estar desligada a un selecto grupo. Debería intentar contaminar a la gran sociedad.

Aquel que se sienta intelectual y se solaza con su conocimiento se convierte en un vulgar narcicista. Y peor, cuando se siente intelectual y carece de pedagogía para trasladar su información (aquí no se discute si la tiene) es un pendenciero egoísta.

Un intelectual intenta ofrecer su nuevo conocimiento, a través de diferentes medios, para que sea “entendible” en una mayoría. De ninguna manera lo deja en nivel técnico, sino que lo traduce o divulga para otros sectores.

Hasta aquí el intelectual y su función social.

El texto viene a referencia porque el presidente hizo mención a intelectuales que le apoyan y a quienes lo descalifican.

En su campaña tuvo a su lado a mucha gente de este nivel por “la esperanza” que presentaba en su discurso. Al paso del tiempo los fue perdiendo porque su entusiasmo se convirtió en pesimismo.

Por ejemplo, AMLO perdió a Sabina Berman, Elena Poniatowska y recientemente Roger Bartra. Aludió a Carlos Mosiváis, pero este falleció antes de que llegara al poder.

Lo que queda claro es un uso del discurso etiquetado como posverdad, es decir, usa la lógica para presentar falacias. Narrativa sustentada en corrupción del pasado, lo cual se ha percibido y continúa en ese nivel los mismos que gobiernan, el asunto se coloca en percepción porque nadie ha caído en la cárcel y a los que ha descubierto (Ancira, Lozoya) ha negociado su liberación. Por eso es falaz.

La palabra fuerte es el uso de la mentira. Y mintió cuando sostiene que le sigue apoyando Poniatowska; ella ya marcó su distancia; ahora descalifica a Bartra, pero muchos de sus seguidores no lo saben. Por el sencillo argumento de que no leen.

Sino una persona no lee, está destinada a alejarse del intelecto y pasa a ser historiador trillado porque va a repetir lo que escucha.

También podría interesarle

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *