Inédito, pero se vale (continúa caso diputada)

Hasta parece guión de novela. Sin embargo, la historia ni siquiera da para una serie, para mantenernos confudidos. Duró cuatro días.

El segundo y tercer día fueron para otros espectáculos. Así que el acontecimiento es para contarlo en dos días. Los otros (segundo y tercer día), calificaría fueron como comerciales. O sea tiempo para vender la imagen.

Entregó el gobierno del estado remodelación del mercado de la Sabana (en un mes no se realiza la obra), Tierra Caliente “en los Pinos” una muestra cultural y artística en la ciudad de México, se presentó la filarmónica de Acapulco y el evento de la Nao también en el puerto. Estos eventos se realizaron entre viernes y sábado.

El jueves la diputada local (ante el escarnio de alfabeta funcional) omití su nombre. Me pareció exagerada la burla. Y no precisamente por ser mujer, sino por su evidente ausencia lectora.

Lo contradictorio o inédito a ese insulto a las nombres de municipios guerrerenses en su lectura ante pleno es que la diputada presumió en su currículo posgrado de doctora en Derecho.

Se le podía comprender a un legislador con otro oficio. De ninguna manera a un investigador, quien pasa meses frente a muchos muchos textos. Y para defender su tesis, pues tiene que leer una y otra vez. A través de, supongo, diversas exposiciones y tesinas es donde va ganando confianza. Y por qué no, hasta soberbia.

Escuché al diputado priista, Héctor Apreza Patrón, en su ejercicio político de evitar confrontación con sus pares, decir que fueron errores de una persona. Y que ellos están por avanzar en asuntos que beneficien a la entidad, como el nombramiento del Fiscal o del Contralor. Por lo que propuso (¡Oh no!) Cursos intensivos para corregir esas faltas. El arte de gobernar o de legislar no se aprende en tres años. Como tampoco a leer en 6 meses, a menos que haya mucha disposición o voluntad. Veremos.

Por la noche del viernes, el diputado Alfredo Sánchez Esquivel, quien se inscribió como diputado por un espacio indígena,  y es el coordinador de la bancada morenista y representante del Congreso local, advirtió que con la diputada analfabeta funcional íbamos a encontrar sorpresas. Veremos y ojalá así sea.

La diputada era indigna representante de pronunciar nombres de los municipios. Hasta jóvenes de secundaria, en sus tertulias, humillaban a la legisladora.

En esta narración de dos días, alguien sugirió que la diputada tenía que metamorfosear la imagen de villana a víctima porque así lo refiere el marketing. Vamos la imagen.

A otro, deduzco, se le ocurrió proponer “algo” fuerte, escandaloso que pusiera al filo de la navaja la integridad de la diputada. Por supuesto, sin hacerle daño.

Salió a flote balear su casa. Enfrentar en el consciente colectivo la risa burlona contra el sentimiento de la vida. Perverso, sí. Inédito, no tanto; válido, sí, porque es un asunto político.

Parecería un montaje. Ahora que si es cierto lo de la baleada a su casa. Habría que cuestionarse qué tipo de relaciones tiene la doctora. O a qué se dedica o se ha dedicado.

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