Gradocracia, poscracia o academicracia

Las palabras del título de este texto son, por supuesto, una composición de un grado académico –grado, pos y academi- junto a la autoridad del significado de la frase cracia. Es decir, que la educación (se supone especializada) ha llegado a nuevos sectores sociales. Ya no son de elite.

En el discurso de la vida cotidiana, y, evidentemente en eventos sobre educación, se repite que la educación es una alternativa para mejorar. Incluso se dice, plagiando a José Martí, que esa práctica “nos hará libres”.

Como en cualquier actividad, sostengo, existen variedades sobre el mismo tema. O sea hay de preparación a preparación.

No es lo mismo recibir información de gente (me refiero a profesores) que no se actualizan o, por lo menos, leen. Como tampoco es loable asistir a una institución y esos mentores carecen de un perfil pedagógico.

Así, bajo este ambiente, se puede deducir, van a egresar pésimos licenciados, masters o doctores. Ahora que si le agregamos que se titulan “con arreglos” en la presentación de sus trabajos de titulación, el asunto empeora.

Es cierto, en la actualidad los grados académicos se han popularizado. Cualquiera es maestro o incluso doctor. De aquí el título del presente texto: gradocracia, poscracia o academicracia.

Gracias a las benditas redes sociales esos “falsos” posgraduados solitos se exhiben. Muchos de ellos, ni siquiera saben escribir. Ya no digamos sintaxis, sino simplemente ortografía.

No dudo de la autenticidad de sus papeles (título, certificado, carta de pasante o presentación del servicio social), sino de su preparación profesional.

Efectivamente fueron a una institución educativa. Su objetivo era el título, los papeles. Jamás prepararse para convertirse en un perito.

Su aspiración era presumir ante la familia y los amigos (frente a la sociedad utilizan facebook) el letrero (soy licenciado, maestro o doctor) y lo refrendan con la fotografía del título. Y esto, desde mi punto de vista, considero que no entendieron el proceso enseñanza aprendizaje de la vida académica. Cada quien.

En este mismo nivel pregunto en qué ayuda o beneficia a una sociedad esa soberbia académica que finalmente es muy privada e individual, vamos narcisista. Y que por ausencia de una sólida preparación es incapaz de comunicar su punto de vista.

La educación, es un hecho, se ha popularizado. Continúa la inquietud ¿es de calidad? O por lo menos ¿es un servicio a la sociedad?

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