Familia, familia Sandoval

No, no es el dinero ni las casas que tengan los esposos Eréndira Sandoval Ballesteros y John Ackerman, sino que no cumple, por lo menos la Secretaria de la Función Pública, con su papel de transparencia.

En una palabra, pierde confianza. O carece de credibilidad. No puede ser árbitro. Tampoco juez. Ella es la encargada de vigilar el gasto de todo el aparato burocrático del país.

Si ella no cumple con lo que establece la ley; tampoco los demás tendría por qué hacerlo.

Simplemente no declaró completo su patrimonio, tal y como lo establece la legislación para servidores públicos.

Y no lo hicieron (se deduce que así lo acordó el matrimonio) para no mostrarse ostentosos con una fortuna valuada –según el reportaje de Carlos Loret de Mola- en 60 millones de pesos. Ya que el mismo presidente carece de algún bien inmueble, de acuerdo su propia declaración patrimonial, y en concordancia con la estrategia de austeridad del gobierno que, los tres, representan.

Pensaron que estaban obligados a mostrarse acorde con misticismo del gobierno actual. Hasta que los investigó un periodista. Bueno esto es en mejor escenario.

En el peor tablado es que haya sido un acomedido de su propio partido quien proporcionará o algunos datos o toda la información. Porque el trabajo periodístico presenta documentos del Registro Público de la Propiedad.

Si fuera como lo describo en este último párrafo estamos presenciando un enfrentamiento de enormes magnitudes en Morena.

John Ackerman en un acto de soberbia política declaró que no está obligado a informar, a nadie (con énfasis) sobre su patrimonio familiar. Hasta donde recuerdo, Ackerman es investigador en la UNAM en el Instituto de Investigaciones Jurídicas. Y, en la administración pública es candidato a ocupar el Instituto Nacional Electoral por parte de su partido Morena. Tal vez él, no tenga que declarar su patrimonio. Pero sí su esposa.

Esa filtración de evitar declarar completo su patrimonio familiar puede traer consecuencias políticas en el matrimonio Sandoval.

En primer lugar, en la persona de Ackerman porque lo están impulsando para dirigir el Instituto Nacional Electoral, y no de los requisitos es que sea una persona honorable. Con este tema se le complica. Pero, como es decisión del presidente a lo mejor y se queda.

En segundo lugar, daña la imagen, en el mediano plazo, la figura de Eréndira Sandoval Ballesteros porque la han propuesto como candidata a gobernadora, falta un año, pero en tiempos de campaña se va a recordar este episodio.

En un tercer momento, y de manera colateral lastima al delegado federal en Guerrero, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, simplemente por ser el hermano.

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