Evaluación

De una u otra forma, todos, somos evaluados. En cualquier oficio o profesión.

Creo que todos cometemos errores y de ellos aprendemos. No existe ser humano perfecto. ¿O sí?

Para mayor ejemplo escribiré algunas de mis actividades cotidianas y en ellas recibo observaciones. Las tomo para mejorar.

Colaboro en una estación de radio, de lunes a viernes. En esos comentarios, el auditorio, realiza críticas. Hasta me insultan; a decir verdad, las adjetivaciones me han servido para evitar llegar a ese nivel, y, por supuesto a argumentar en la siguiente exposición. Me califican.

Intento escribir diario para mejorar, según, la redacción.

Los tiempos son otros, las circunstancias nos orillan al uso de la tecnología. Ahora el tiempo se ha reducido porque tenemos que atender diferentes actividades. Ya se escribe de otra manera.

Si no me explico en mi escritura tengo que revisar y en esta tarea me ayudan los lectores. Me evalúan con rectificaciones a través de redes sociales. Lo que ya se conocía como proceso de comunicación.

En el sector educativo se estaban evaluando a los maestros. Dijeron que era punitiva la reforma. Pero sino realizaban bien su trabajo, les presentaban oportunidades para mejorar. Y, al dejar de hacerlo bien, estaban destinados a despedirlos.

Ahora los maestros no son evaluados. E indicadores internacionales nos señalan que el mexicano en general apenas llega al primero de secundaria en conocimientos. Muy bajo, ni siquiera de panzazo, como se dice coloquialmente.

En este año el gobierno mexicano dejó de pagar para otra evaluación educativa. Se le conoce como PISA.

Una evaluación es un diagnóstico para plantear nuevas alternativas, en este caso educativas.

Aquí cabe la interrogante ¿por qué no se quiere saber cómo nos encontramos en educación?

Estas son las siguientes consideraciones.

Ya no se evalúa al magisterio, por una decisión política, nunca educativa. Por lo tanto, se percibe que la educación ha empeorado y se ha incrementado el deterioro de aprendizaje por la pandemia.

El otro tema es que el gobierno mexicano carece de recursos y está destinando el dinero para la campaña política. En este año se decide si se detiene o avanza lo que han llamado la cuarta transformación.

Como no hay evaluación, carecemos de medios para corregir, revisar y plantear otras opciones educativas. Desde quien dirige este país nos va a repetir la frase “vamos bien”, frase política muy alejada de una necesidad de aprendizaje para insertarnos en la nueva tecnología. En los cambios, la transformación natural del mundo.

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