Enemigo # 1

En política, ciertamente, no existen enemigos. En la guerra, sí.

Las diferencias coexisten y se fortalecen en un ambiente democrático.

Hoy se puede constatar la convivencia política cuando estamos observando coaliciones o alianzas en el actual proceso electoral.

Se han unido ideologías que en el pasado reciente eran adversarias. Me refiero en concreto al PRI-PRD-PAN. Y lo mismo vemos en la izquierda (nueva) con la ultraderecha representada en Partido Encuentro Solidario.

El objetivo, en cualquiera de los anteriores casos, es tomar el poder. Para desde ese lugar aplicar sus políticas públicas, las que se consideran son mejores.

Hasta aquí no hay enemigos, sí adversarios. La oposición critica a quienes ganaron el poder. Porque no todas las acciones son acertadas. Son antagónicos, ideas contrarias.

Si titulé el texto con la palabra enemigo, hasta este momento no se encuentra ese rival. Porque con el paso del tiempo se reencuentran los actores políticos. Por eso se selló el aforismo “los mejores enemigos fueron tus amigos o aliados”.

El enemigo en un panorama democrático se encuentra en el poder o legislativo o judicial. Es un contrincante que no usa la fuerza física o las armas, no. Es una enemistad que utiliza la ley. Orden que fue discutido por diferentes puntos de vista, para una convivencia social.

Un debate legislativo se realiza para escuchar y contemplar las mejores ideas. Que esa ley abarque la mayor parte de los sectores sociales, para que salgan beneficiados.

Este es un avance. Ya vivimos la época del autoritarismo con el PRI. Revivir esa etapa sería un retroceso. Donde un solo hombre decidía y se hacía lo que pensaba u ordenaba.

Estamos en el siglo XXI y las leyes, no se plasmaron de la noche a la mañana. Tienen una larga historia.  Y ahora, quien gobierna, las quiere evitar. Para él son su enemigo. El número uno. El enemigo del presidente, se podría escribir de acuerdo al discurso del actual jefe de gobierno federal, es enemigo del pueblo.

El presidente quiso desaforar al gobernador de Tamaulipas y las leyes estipulan que solo su Congreso lo puede realizar. Intenta ampliar el periodo del presidente de la Suprema Corte de Justicia. Ya le anticiparon magistrados y Suprema Corte, al igual que en el caso del gobernador, primero están las leyes y luego los caprichos. El freno a “los gustos” del presidente han sido, hasta el momento, dos instituciones. El INE y la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Se acaba de agregar al Banco de México.

Los enemigos del presidente son las instituciones autónomas, como en los viejos tiempos, lo que indica que estamos a un pasito de enrolarnos en una Santa Obediencia.

También podría interesarle

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *