Encapuchados

Jesús Saavedra Lezama, reportero de El Sol de Chilpancingo, fue objeto de violencia por parte de encapuchados de la CETEG.

Y escribo violencia porque le borraron de su celular fotografías que había tomado. Violaron, no solo su actividad profesional, sino su privacidad y sus derechos humanos.

Voy a ubicar a Saavedra como un ciudadano, que carece de credenciales para el ejercicio periodístico y que “toma” fotografías con su celular. En ningún momento está “fichando” para gobernación puesto que la caravana o manifestación de los encapuchados de la CETEG están realizando una actividad pública.

Cualquier ciudadano le está permitido obtener fotografías o vídeos simplemente porque es su derecho. Así como los “profesores” de la CETEG ejercen su derecho a manifestarse contra lo que consideran lesiona sus intereses.

Los “maestros” tomaron la calle; jamás se encuentran en una reunión privada. Por lo tanto son vistos por la comunidad.

La inquietud.

Dicen ser profesores y luchan por sus legítimos derechos, entonces ¿por qué se cubren el rostro?

Su movimiento es legal. Y en este mismo nivel cualquier ciudadano tiene el derecho de fotografiarlos.

Ahora bien, Jesús Saavedra es un reportero y lo que le hicieron los encapuchados es (perfectamente como lo escribe) un atentado a la libertad de expresión. Es decir, a documentar lo que está viendo y escuchando del comportamiento de esas personas. ¿O estaban realizando actos indebidos?

Otra pregunta.

Si van cubiertos del rostro en verdad creen -esos “maestros”- ¿que van a ser identificados por gobernación? Si piensan que los van a ubicar, pues ¿para qué se tapan la cara?

La imagen de un rostro encubierto nos indica, de manera inmediata, que es una persona que va a cometer fechorías.

Se supone que su lucha es legal, ¿o no?

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