Discurso cautivador

Otros 100 días del segundo año

Otros 100 días de alocución. Suena lógico lo que me dice el presidente. Sin embargo, se queda en ese nivel.

Me dirijo a la parte final de su, cómo escribir, informe o utopía.

Ofreció cifras de inversión en diferentes diversos sectores. A lo cual hay que creerle en algunos.

Surgen diferencias cuando empeña su palabra para crear nuevos empleos (en 9 meses dos millones) y al comparar con el enorme número de despedidos, pues no empata. Han cancelado o echado a miles de diversas secretarías federales.

Solo por mencionar un aspecto.

Que dijo al final de su informe utopía.

Que primero está el bienestar del pueblo y luego el bienestar del pueblo. Ta bien, me gusta. Y al comenzar esta crisis global de salud se carece (todavía) de insumos en hospitales y de ventiladores. Efectivamente, no lo dice mí presidente, pero se infiere que la actual calamidad está destinada a un sector. Tal y como lo asentó el gobernador de Puebla, Miguel Barbosa.

Dijo mi presidente, palabras más letras menos, la esperanza es una fuerza poderosa…, es como el bien que, aunque no existiera, habría que inventarlo.

Qué me quiso decir. Lo entiendo como esa parte de incentivar la fortaleza del yo interno. Eso me parece muy correcto. Sin embargo, al conocer la sociología del mexicano, pues como que no se nos da, en su mayoría.

Ahí están los estudios de Samuel Ramos, Octavio Paz, Santiago Ramírez, o el más reciente de Jorge Castañeda. Cito diversas fuentes para aquellos que solo leen una ideología.

Y, lean. Mi presidente arengó, y esto lo hace muy bien, a la sociedad mexicana, en especial al pueblo al dedicarle los calificativos de feliz, digno, libre y próspero. Incluso lo llamo fraterno y humano. Caray me enaltece ser de esa manera.

Pero la realidad, a través de encuestas, me indican que no están feliz con este gobierno, pues apenas el 50 por ciento lo apoya.

Digno, claro que sí. Cualquier comunidad lo es, así que no está descubriendo el hilo negro.

Ya ha dado muestras de ser fraterno y humano durante contingencias, sin ayuda del gobierno. Pero me gusta como discurso.

Mi presidente ya no pronunció la palabra trabajador. Y creo que le voy dando la razón, pues con sus programas está transformando de familia activa a pasiva.

Ah, pero falta que sea realidad lo que dijo, por ejemplo, que sus programas ya cubren al 95 por ciento de los pobres y que cada familia mexicana cuenta, por lo menos, con la ayuda de uno de sus propuestas.

De ser cierto lo que dijo ya tiene en la bolsa a millones de mexicanos y que votarán por él y su partido en 2021.

Como dice mi presidente. Yo tengo otros datos. La prueba y sus resultados serán el próximo año.

También podría interesarle

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *