Diputados y/o senadores de partido o de sociedad

En México los legisladores (diputados o senadores) son electos, primero por su partido y después por la comunidad electoral que, no es lo mismo pueblo.

El sistema político en este país está integrado por partidos políticos, en su enorme mayoría, y en una excesiva minoría por candidatos sociales o sin partido.

Va a las urnas el 52 por ciento de la población. Es decir, apenas un poquito más del pueblo. Por lo tanto, no decide éste, sino quienes van a la urna, quien es la comunidad electoral.

Revisemos el caso Guerrero, como muestra.

Héctor Manuel Popoca Boone y Daniel Campos Carvallido solicitaron su registro como candidatos a la gubernatura por la fórmula de independientes o sea, sin partido político. Ninguno cumplió con los requisitos.

El más complicado es conseguir un 3 por ciento de la lista de electores y que sean de 41 municipios. En números reales representa, aproximadamente 75 mil firmas respaldadas por copia o foto de la credencial de elector, además esa cantidad recogidas u obtenidas en la mitad del territorio guerrerense.

Para este ejercicio se requiere de una organización de amigos o civil, por lo menos. Y por supuesto recursos.

Habrá quienes piensen que las 75 mil firmas se consiguen rápidamente, por ejemplo, en Acapulco, por ser el municipio con casi un millón de electores. Si, si puede ser, pero la cantidad de 75 mil tiene que venir de 41 municipios.

Un partido político por su estructura y con recursos provenientes de las prerrogativas cumple con este requisito.

Lo anterior sirva para confirmar que los diputados o senadores son prácticamente representantes de partido político y de su estructura. No lo son de la sociedad, todavía.

Por supuesto que la historia política mexicana reciente ha demostrado que candidatos independientes han ganado un espacio político.

En el mismo Guerrero, Taxco podría calificarse que ganó la presidencia municipal con un representante de candidatura independiente. Los partidos mas fuertes (porque han ganado el ayuntamiento) son PAN y PRI y se ha dado la alternancia. El otro partido con fuerza social tendría que ser Morena. La idea estaba en la disputa entre esos partidos.

Gana, de manera muy apretada, Fuerza por México con un candidato popular, Mario Figueroa Mundo.

La argumentación va en el sentido de que los candidatos casi ganadores son de partidos políticos considerados fuertes (Morena, PAN, PRI).

En estos días, senadores y diputados (panistas y morenistas) se han inconformado con sus coordinadores parlamentarios porque no los consideran en algunas comisiones.  Ante ese perjuicio político están planteando convertirse en bancada independiente.

Por supuesto que están en su derecho. Pero, moralmente deben su arribo a ese lugar de representación por las siglas del partido que representan.

Si bien es cierto que “es normal en cualquier parlamento” que existan diputados independientes o que se cambian de denominación, si se dicen demócratas o elegidos por sus electores, tendrían que haber convocado a sus sufragantes para decidir con ellos su conversión de legisladores de partido a representantes de su zona.

Lo que se deja ver con esa transformación de legisladores de partido a independiente a una actitud de interés personal.

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