Desaparecerán ¿PAN y PRI?

Tanto el PRI como el PAN, en la historia política mexicana, ya han sido oposición. Quien tiene mayor experiencia en esta situación son los azules. Así que un verdadero antagonismo ha sido el panismo cuyo origen estuvo con Manuel Gómez Morín allá por 1939, era la época del cardenismo.

El panismo de entonces se caracterizó por ser una organización empresarial y de intelectuales. A diferencia de otros partidos políticos marcó, desde su inicio, una real separación de las dádivas del gobierno.

En cambio el PRD, se organizó por alcanzar las prerrogativas que ofrece la ley electoral.

Planteo la interrogante del título de este texto a partir de una consideración de quien fuera presidente nacional panista, Luis Felipe Bravo Mena, en una entrevista que le concedió al periódico El Universal, donde declara que el PAN puede desaparecer.

Otra peculiaridad al interior del panismo es que pocos de ellos sacan a relucir públicamente sus diferencias. Esto envía la imagen de ser un partido unido, pese a sus enemistades.

No así el perredismo, que incluso en varias de las declaraciones de sus dirigentes, se observan hasta vanidosos.

El PRD en comparación con el PAN nos han dicho que viven intensamente sus contradicciones. Y a pesar de sus enormes divisiones siguen dentro del abanico político.

En ese sentido el PAN representa una opción de gobierno y también una alternativa ideológica. Su fuerza se localiza en el norte del país, porque acá se encuentran polos de desarrollo, en donde los empresarios han echado raíces.

Tampoco el PRI desaparecerá. Vive, tal vez, la peor época de su larga vida política. Pero muchos de sus dirigentes han practicado la política, tanto en los hechos como en teoría y han encontrado nuevas maneras de supervivencia.

El priista es un cuadro formado a través de la escuela y el pragmatismo. Entiende a la perfección lo que es ser oposición y además son institucionales.

Una muestra de ello es que respetan la derrota y reconocen el triunfo de sus adversarios. Saben que la política es una “guerra” en donde se gana o se pierde.

Creo que, tanto panistas como priistas e incluso perredistas, han entendido que se ha arribado a los tiempos de la alternancia de partidos.

Solo la buena actuación como gobierno les dará la oportunidad de la reelección.

En ese contexto no hay condiciones para que desaparezca ni el PAN ni el PRI como tampoco el perredismo.

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