Del PRI a Morena

El ex candidato a presidente municipal del PRI, Jorge Salgado Parra, se fue a Morena. Pasó lo imposible.

Un personaje que se desenvuelve en política hace todo lo posible por dirigirse al poder. No importa el cómo. Y para ello requiere de audacia. También templanza. Y visión.

El paso es arriesgado porque Morena presenta demasiados y altos riesgos de perder, no solo la gubernatura sino la presidencia municipal.

Es cierto, Morena como partido se mantiene, de acuerdo a encuestas, en buen nivel de preferencias. Sin embargo, ha ido descendiendo de manera paulatina e intermitente. El descenso no obedece a propuestas o iniciativas de la oposición o, incluso a mejor organización, sino prácticamente a disputas feroces entre morenistas.

El peor defecto de un partido político son las pugnas internas, las cuales han llegado, por parte de líderes o dirigentes a lastimar físicamente a sus compañeras.

Morena se debate entre la simpatía social y la soberbia de algunos dirigentes o líderes. Y al parecer va ganando terreno el descrédito endógeno, el pleito y las impugnaciones.

Me pregunto cómo reaccionarán los morenistas al saber que ahora será dirigente o líder a quien dicen han combatido ferozmente. En la misma presentación de Salgado Parra surgió un signo de desagrado. Para ellos Jorge Salgado representa un antivalor.

El panorama no es a futuro, si gana Morena. El escenario es presente. Y actualmente Morena enfrenta dos situaciones conflictivas.

  1. Los que se dicen sus cuadros, porque han estado en Morena y/o participaron en la contienda por la presidencia municipal y están protestando por no contemplarlos en alguna planilla, se sienten desplazados y van a salir más molestos porque prefieren a un ex priista. No hizo, como se dice coloquialmente, fila.
  2. A los morenistas les han inculcado que priistas y perredistas y panistas son símbolo de corrupción. Ahora esa etiqueta de pésima mañas los va a dirigir. Es un contra sentido. Y sabremos, en unos días, si lo toleran o lo rechazan porque los morenistas no se callan la boca.

Que morenistas hayan aceptado a un personaje del PRI asoma el perfil de que saben que han dejado de estar en las preferencias electorales.

Se dice que Jorge Salgado se va a Morena con toda su estructura, ¿de veras desplazarán a los rijosos morenistas? El impacto mediático es positivo. Pero se vislumbra más encono en las entrañas de Morena.

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