Del odio al amor, proceso largo…¿y al revés?

El amor en política se traduce en alianza. El odio se confirma en ausencia de apoyos.

Donald Trump, mandatario norteamericano, fue aliado de nuestro presidente, Andrés Manuel López Obrador y a pesar de algunas manifestaciones anti nacionales, ambos llegaron a acuerdos, tal y como debe ser en política.

Dónde le ayudó Trump a AMLO? Cito de memoria. En la detención del general Salvador Cienfuegos y en darle en charola de plata a diversos funcionarios ligados al caso Odebrecht. Con la intención de “chamuscar” al régimen anterior. La reciprocidad se da con la liberación de Ovidio, la entrega de agua y la detención de migrantes en el sur del nuestro país.

El último apoyo que recibió AMLO de Trump fueron las primeras vacunas contra el Covid-19. Por su parte, AMLO envío a gente mexicana para la campaña del presidente (hoy ex presidente) Donald Trump.

Perdió Trump e iniciaron las complicaciones para el gobierno de AMLO.

Biden le ha apostado y sigue en esta línea de instalar sistemas de energía limpia. AMLO, al contrario, en mantener energía contaminante con carbón y petróleo.

Empresarios norteamericanos desean invertir en México; pero el gobierno nacional mexicano se niega con el argumento de que son neoliberales.

Entonces, había amor entre Trump y AMLO. Y, espero estar equivocado, ha aflorado el odio entre Biden y AMLO.

Del odio al amor es un proceso largo y sinuoso. Trump no simpatizaba con AMLO, sí con el PRI (acuérdense que vino a Los Pinos cuando apenas era candidato a presidente). Luego se dio una especie de identidad basada en los discursos de Trump y AMLO. Ambos autócratas.

Y del amor al odio, solo existe un paso. No se ven apoyos del norte para su vecino del sur.

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