Cuarto Poder

Hace algunos años se confirmaba que los medios de comunicación eran el cuarto poder.

¿Han dejado de serlo?

La respuesta es, sí, a medias.

Partamos de que los medios de comunicación eran y son el vínculo entre poder y sociedad. Al referirme al poder lo ubico a quienes en sus puestos administrativos perjudican o benefician a un gran sector de la sociedad.

En las últimas dos décadas, ha surgido otro periodismo que atiende y le da voz a sectores marginados. A grupos sociales que se organizan por objetivos de su gremio. Y, coyunturalmente, a temas sociales.

El presupuesto destinado a los medios de comunicación confirmaban porque eran cuarto poder.

Para la clase política los medios de comunicación eran indispensables. Porque eran difusores de sus actividades. De aquí el trato especial. O, también, ofrecían información de sus diferencias.

A la llegada de otros personajesa la toma de decisiones, principalmente emanados del Partido Acción Nacional o de su ideología, tomaron distancia de los medios, ahora, llamados tradicionales.

Lo vimos en los estados del Norte, como Chihuahua, Baja California, por ejemplo. Aquí en Guerrero en el sexenio de Zeferino Torreblanca Galindo, vimos esa inclinación, demasiadas publicaciones casi desaparecieron. Estos nuevos gobernadores le apostaron, por lo general, a persuadir a la sociedad con trabajo realizado y se apoyaron con periódicos con cierta credibilidad o que realizan trabajo profesional.

El gobierno federal actual, implementa esta nueva estrategia y deja de publicitarse en varios medios “tradicionales” impresos. No se distancia de medios electrónicos. Su postura es: él mismo ofrecer información diaria.

Ya no hay vínculo. Poder frente a sociedad en comunicación directa.

Deja de invertir en los “de siempre” y gasta en nuevos, vean las mañaneras y quienes preguntan (a modo) son dueños de páginas web. La cantidad de dinero gastado o invertido es la misma. ¿Quiénes son esos nuevos “difusores”?, simplemente los que se han involucrado en las redes sociales.

Destaco tres diferencias. Estos “influencers”, no son reporteros. Sino multiplicadores de un mensaje predeterminado. Con la ventaja de estos últimos que llegan a millones de personas porque el destinatario posee la información en su celular. Y, además, su receptor recibe una señal descifrada, que no obliga a pensar.

El desafío del reportero es aprender a ofrecer su información también esas redes con una nueva manera de redactar. Ser directo.

El cuarto poder ahora se ubica en los “influencers” y se acrecenta con la pandemia, ya que estamos esperando información de internet. Por último, la ventaja del reportero frente al influencer es que el primero refleja parte de la realidad y el otro, por lo general, la inventa o simplemente replica.

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