Cine de Zayas

Hace días falleció el actor/productor Alfonso Zayas, quien junto con Lalo “el mimo” destacaron en el cine mexicano por sus cintas de ficheras.

En aquellas películas destacan la presentación de desnudos (preferentemente de mujeres), el álbur e identificar “la vida lupanar nocturna” de la ciudad de México.

No se puede decir que haya sido una época gloriosa del cine mexicano, pues los guiones adolecían de una historia que fuera memorable o incluso de recordar una fotografía o de una música que nos llevara a memorizar “una” escena.

No podía ser un cine que rebasara las fronteras precisamente por el uso del álbur, lenguaje que solo se entiende en México.

Sin embargo, a pesar de las anteriores consideraciones funestas, ese tipo de cine mexicano logró pasar a la historia cinematográfica por su enorme cantidad recaudadora.

Son memorables las vedetes y sus “cuerpos semidesnudos”. No, no eran actrices, por eso se les identificó peyorativamente como “encueratrices”.

Ahora, algunos medios de comunicación, para recordar a este audaz productor lo evoca como participante de una comedia de los años 60 de la televisión. “La criada bien criada” al lado de la cantante María Victoria, quien por cierto salta a la fama por su voz y por presentarse con vestidos largos muy entallados.

Tal vez ese vestuario de María Victoria le haya dado la idea al señor Zayas de llevar al cine a mujeres “de buen cuerpo, casi desnudas”.

Otro boom temático del cine mexicano fue la era de las luchas libres. Si las ficheras florecieron en los 80; el de las luchas estuvo en los 60. En esta época se conoce al ídolo de la máscara de plata “El Santo”. La escenografía de esas cintas (perdón) eran un asco –se utilizaron foquitos y cartón-.

Lo que al respetable le encataba eran las piruetas que El Santo se echaba arriba del cuadrilátero. Entonces no se veía tanta acrobacia, pero atraía el personaje por su máscara y su pequeño auto deportivo descapotable.

Las películas de El Santo, antes que las de Zayas, tuvieron su éxito en el extranjero porque a las mujeres que se desempeñaban “como extras” las presentaban sin cubrirse los senos. La autoridad mexicana prohibía desnudos para el auditorio local. Estoy hablando del periodo donde había un solo partido político como un todo.

Deduzco que Zayas sabía de estos dos fenómenos y los conjuntó para obtener excelentes ganancias. Mujeres/desnudas o semidesnudas. Ni modo, era todo el espectáculo de aquella «toda una» época.

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