Avión

La palabra la puso de moda el mismísimo presidente. Ya saben de esas ocurrencias.

En redes sociales hubo reacciones de hilaridad.

En el ambiente social lo tomaron como una cortina de humo ante la problemática del sector salud. INSABI contra Seguro Popular.

En la clase política un excelente manejo de marketing a favor de la persona del presidente porque logra que lo arropen sus fanáticos, cuyo resultado total  en encuestas le fue negativo pues perdió un punto porcentual. Es decir, sectores que lo estaban apoyando se van convenciendo de un discurso hueco. Eso sí, convincente, pero poco efectivo. Aunque parezca contradictorio.

Vamos a tomar en serio la rifa de ese avión.

Si es una rifa el ganador debe hacer lo que se le pegue la gana con el boleto triunfador.

No se le debe condicionar. Esto lo apunto porque el avión, en caso de hacerse la rifa, estaba restringido, a un precio, por lo menos.

Los escépticos dicen que es de mala suerte vender o regalar un premio, pero esto ya es asunto del ganador.

¿Es posible colocar una gran cantidad de boletos?

Claro que existe la posibilidad. Pero si no se logra estaríamos comprobando un descenso en la popularidad del presidente. Él mismo se está midiendo.

Lo pavoroso, y esto también es en serio, es que el principal actor político, quien toma las decisiones que afectan o benefician a millones de mexicanos, nos tiene todos los días con el Jesús en la boca al enterarnos de sus gracejos.

De seguir en esta línea, nuestro presidente, tendría que apuntarse para presentarse en un programa de tele hit que se llama Stand Up.

En donde vemos a comediantes en el uso de su lenguaje para hacernos reír.

Otra versión sobre el mismo chiste. El presidente nos dá el avión.

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