Anécdota sobre la real politik

Son tres historias semejantes. Un ambiente democrático, es decir, votó su colectividad por sus dirigentes.
Ganó, por supuesto, el que obtuvo el mayor número de sufragios.

 

Vamos a llamarle el “famoso” contra el oficial. O el carismático contra quien ostentaba el poder.

Como en cualquier evento que se precie de democrático se llevó a cabo la propaganda, debates y visita a todos los centros donde hubiera votantes.

O el famoso o carismático, de acuerdo a la percepción era inalcanzable. Prácticamente seducía con sus ideas o propuestas.

El oficial cumplía con el ritual y nada más no se sentía que “cayera bien entre el electorado”.

El día de la votación perdió el “famoso”, en los tres eventos. Triunfó el oficial.

En dos de los tres eventos las cúpulas de los grupos llegaron a acuerdos una semana antes del día de la votación. Dirigieron a sus militantes y simpatizantes a votar por otra opción. Hubo reticencias, pero la mayoría acató la orden.

Un evento se caracterizó por la fluidez de emolumentos, lo cual persuadió o cambió la decisión de cientos o miles que ya habían comprometido su voto por “el famoso”.

En política se encuentran en juego intereses, los cuales no son pensiones de los presidentes. Como tampoco el bien común.

El primero de julio ganará quien demuestre el mayor número de votos hacía su figura. Todos los presidenciables aceptaron que así será. Esperaremos que cumplan. De esto se desprende que la leyenda de que se va a soltar al tigre se ha desdibujado.

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