AMLO, UNAM

El estudiante recibe, en las aulas universitarias, diferente información sobre las ideologías que llevan los profesores.

La UNAM es plural. El único requisito que exige la institución a quienes sean docentes es que sean titulados, de preferencia con posgrado y si presentan obra publicada, mucho mejor.

El acceso, en la mayoría de las instituciones de educación superior, es por oposición. Es decir, se presentan dos o más aspirantes y quien tenga mejor curriculum y demuestre habilidad en una exposición, se queda con la plaza. El ingreso es supervisado por la administración y por el sindicato. En este proceso los alumnos participan con una evaluación en una clase piloto.

Esto no quiere decir que dejen de existir grupos políticos en las universidades; sin embargo, la observación se inclina hacia una disertación del  aspirante a que convenza a todos o la mayoría de los presentes.

La apreciación es más académica que política.

Ya como catedrático se observará la posición política. La ventaja para el estudiante universitario es que durante su vida académica tendrá como profesores las diferentes vertientes ideológicas. Incluso, en los últimos años, el alumno puede seleccionar al titular de la materia, por la preferencia que ustedes gusten.

Finalmente el egresado universitario, a través de sus diferentes lecturas, tendrá una posición política, ideológica o política sustentada con argumentos. Nunca decidirá a un reduccionismo si o no.

El universitario que entendió la vida académica reflexiona. Quienes fueron por el papel que otorga la institución, al parecer se limita a repetir lo que lee, escucha u observa.

El enorme escollo de la universidad deviene desde la formación básica. No se motiva hacia la lectura. Mas bien se forza a leer y en este ejercicio poco o nada se aprende. El placer por entender la palabra, la frase u oración y hasta el párrafo se encuentra ausente.

Cuando se disfruta el texto existe la posibilidad de conocer otros mundos. De comparar, y, con ello pensar. Imaginar de otras maneras. A esto se le llama universalidad.

Esto es lo que critica el presidente de México. A que haya otra interpretación de lo que se siente, ve, escucha e investiga el universitario.

El deseo del presidente mexicano es que se piense o haga lo que él dice o hace. Y presiona, desde su poder político (porque puede quitar o incrementar subsidios), para que piensen como él. Tal como ha adquirido su popularidad al regalar dinero a los mas necesitados.

Es popular porque chantajea a los más pobres con sus necesidades. No los obliga a pensar como él, los persuade. No obstante, en la universidad la riqueza se encuentra en la diversidad de pensamientos, porque a través de la confrontación de ideas, se reflexiona. La debilidad es el pensamiento único, tal y como ya lo vivimos durante tres siglos de estancamiento, del XVI al XVIII (así decidí escribirlo, para provocar).

Ojalá y no se repita un movimiento parecido al 68 cuando los jóvenes exigían apertura; es decir, observo una cerrazón del actual gobierno a otras maneras de pensar.

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