Ah qué la ch… es política

Un objetivo, tal vez el más importante, es obtener poder. Decidir sobre los demás.

De pasadita, hacerse de unos cuantos billetes.

Los excelentes políticos saben disfrazar este beneficio y nos ofrecen una imagen ascética.

Los profesionales de la política deslizan habilidades, por ejemplo, dos. La virtud de no pelearse con

alguien, cualquiera y tejer amistades.

Es curioso, excepcional, que un profesional de la política, sea una persona instruida. El

parroquiano le llama culto; otros lo identican como informado, y es notable cuando expone sus

pensamientos. Y es caprichoso saber de este tipo de personajes porque este perfil despierta

envidias y este ambiente es extraordinario en celos.

En general un político debe saber engañar, para persuadir y ganar votos.

Lo anterior viene a cuento porque nos enteramos, públicamente, del divorcio de Angélica Rivera y

el ex presidente de México, Enrique Peña Nieto.

Quienes observamos el espectáculo de la política deducíamos fue un matrimonio arreglado para la

campaña presidencial. Él, guapo, y, ella, bonita. Conclusión la pareja ideal.

Magnífico para obtener, en su momento, votos.

En aquellos años se comentó que era otra cantante, conductora y actriz quien podría dar más

votos. En aquel tiempo ella estaba estable en su matrimonio.

Hace 6 años se votó por dos rostros. O sea una imagen, Hoy estamos inclinándonos por un

discurso. O sea palabras. El tiempo nos dará la razón.

Se me olvidaba comentar que en política se alimentan intrigas (entre el grupo gobernante) y esta

particularidad los enfrenta y divide.

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