Desperdicio o basura; uso político

Los desperdicios hogareños o basura, como se le conoce coloquialmente, es un gran negocio y también un tema de uso político. La intención, en el ámbito del poder, sirve para desprestigiar a quien se encuentra en la toma de decisiones.

Además, los desperdicios afea las calles y avenidas de cualquier ciudad, es enorme foco de infección. Apestan; quienes gobiernan y los deshechos inundan el aire, lo hediondo invade las esquinas y todo el lugar.

Hace aproximadamente 4 años lo vivimos en  Chilpancingo, capital del Estado de Guerrero; situación ahora repetida en Acapulco. Desperdicios por doquier.

En estos días Acapulco, el puerto, la maravilla turística se encuentra literalmente como un basurero.

Hace 4 años en Chilpancingo…

En aquel tiempo, el presidente municipal, Marco Antonio Leyva Mena, tuvo diferencias políticas con el gobernador, Héctor Astudillo Flores. El munícipe denunció públicamente retención de recursos, lo que provocó movilizaciones de empleados al dejar de pagar salarios.

Los signos de presión para solicitar permiso por parte de Leyva Mena se hicieron evidentes. Ya no fluyeron apoyos para la recolección de basura y todo el sector servicios. La gente salía a tirar la basura en las esquinas y los camiones recolectores dejaron de circular.

La capital de por si, sucia, se convirtió en días en cochinero. Muchos colonos exigieron la renuncia del presidente municipal por inepto. Lo orillaron a pedir permiso, porque no se puede renunciar. Leyva Mena y Astudillo eran del mismo partido político. PRI.

Luego de 8 meses, Leyva Mena, a través  de amparo, regresa a terminar su periodo. Políticamente sale airoso Leyva Mena. El gobernador obedece la resolución jurídica, pero ya no fluyen beneficios económicos; solo los asignados legalmente.

En Acapulco sucede algo parecido en la recolección de basura. La presidenta y la candidata ganadora son del mismo partido. Morena.

La presidente electa, Abelina López, se deduce, indicó a empleados de servicios para que realizaran paro de actividades. Se acumuló la basura. Hasta regidores fueron a tirar basura en las inmediaciones del domicilio de la presidenta municipal, Adela Román Ocampo.

Los empleados del Ayuntamiento exigieron que se les cubra sus quincenas y bonos, motivo del paro de actividades.

El conflicto entre ambas (presidenta como presidenta electa) presenta esta historia. El contralor Francisco Torres denunció corrupción en el primer equipo de la presidenta municipal. Adela reviró con documento firmado por la presidenta electa, Abelina, de petición de endeudamiento por 200 millones, sin todavía tomar posesión.

La basura, en ambos casos -Chilpancingo y Acapulco- fue utilizada para presionar políticamente a otro actor político.

En el evento femenino, al parecer, llegaron a un acuerdo; sin embargo, Abelina en comparación con Leyva Mena, va llegando y va tener el poder. Es predecible el balconeo sobre Adela, quien desde el poder judicial va a defenderse.

Las futuras complicaciones y hasta ineptitudes en el puerto cuando llegue Abelina se le adjudicarán a Adela.

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