Muchos vs pocos

En el presente proceso electoral mexicano se desenvuelve entre los muchos que adoran a un candidato frente a los pocos que lo cuestionan.

El más aventajado, de acuerdo a la mayoría de los sondeos de opinión, es Andrés Manuel López Obrador. Es el voto cuantitativo.

El otro voto, el cualitativo ha comenzado a cuestionarlo por su probable triunfo y por su desempeño tanto en la economía como en lo educativo. Principalmente en lo relativo a la macroeconomía. Es decir, su papel frente a inversionistas.

Los millones que lo idolatran se debe a su papel, desde hace más de 12 años, a su discurso antigobierno. Y posicionarse como un personaje incorruptible. Este ha sido su marketing, el cual le ha dado buenos resultados que se pueden constatar en las preferencias a través de encuestas.

Sin embargo, los pequeños grupos, los que están organizados y que en su mayoría son empresarios lo ven más como un político. El hombre de las respuestas rápidas y audaces; pero sin sustento viable.

El retrato de audaz y efectivo me recuerda aquella anécdota sobre las contestaciones de un estudiante de los primeros años de la primaria.

Le pregunta el maestro en el área de matemáticas: ¿3 por 6?. Sin respirar y con alta dosis de seguridad, responde: ¡19!

El profesor le advierte. Esa es respuesta incorrecta.

El pupilo le reprocha. Qué quiere, rapidez o exactitud.

Los empresarios no solamente requieren audacia, sino eficacia. Los muchos, como bien lo dice el refrán de su partido, esperanza.

En una democracia, por supuesto, gana el de mayor número de votos.

Veremos quién gana el primero de julio. Si los pocos de calidad frente a los que representan lo cuantitativo.

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